“La santa”, un texto literario, periodístico y cinematográfico de Gabriel García Márquez

La historia de García Márquez que fue cuento, película y nota de prensa.

La santa, Gabriel García Márquez
Por:
Centro Gabo

Son pocas las historias escritas por Gabriel García Márquez que han transitado por la literatura, el periodismo y el cine. “La santa” es una de ellas. Se trata de un cuento que el autor colombiano empezó a escribir en agosto de 1981 y que fue publicado definitivamente en 1992, cuando se incluyó en Doce cuentos peregrinos. El argumento central es tan sencillo como asombroso: Margarito Duarte, un discreto escribano oriundo del Tolima, viaja a Roma para solicitarle al papa Pío XII la canonización de su hija muerta, pues su cuerpo se ha mantenido incorrupto después de varios años. Mientras espera que el Vaticano emita un veredicto favorable a su petición, Margarito se pasea por la capital italiana con el cadáver de su hija metido dentro de una enorme maleta de pino lustrado. Su larga y paciente espera, como la del coronel de El coronel no tiene quien le escriba, le otorga una dignidad al personaje que se asemeja mucho a una verdadera santificación.

Para ambientar este relato, García Márquez se basó en sus propios recuerdos, especialmente en la Roma que habitó en la segunda mitad de 1955, cuando trabajaba como corresponsal en el extranjero para el periódico El Espectador, vivía en una pensión a pocos pasos de la Villa Borghese y asistía a un curso de dirección cinematográfica en el Centro Sperimentale di Cinematografia.

El 23 de septiembre de 1981, casi un mes después de haberse sentado a escribir “La santa”, García Márquez publicó una nota de prensa en El País (España) y El Espectador donde resumía la trama de su relato. El texto se tituló “La larga vida feliz de Margarito Duarte”, muy al estilo de un cuento de Hemingway que a él le gustaba mucho: “La breve vida feliz de Francis Macomber”. Esa sería la primera mención pública de la historia, aunque su corta extensión no ahondaría en otros personajes como el narrador (un alter ego de García Márquez), el tenor colombiano Rafael Ribero Silva y María Bella, cuyas rutinas serían desarrolladas con más detalle en el texto publicado en Doce cuentos peregrinos.

De manera que lo que empezó como un cuento, terminó como una columna. Siete años más tarde, en 1988, el propio García Márquez se encargó de hacerlo saltar de los periódicos al cine, cuando escribió el guion cinematográfico de Milagro en Roma. La película, que desde su título rinde homenaje a los neorrealistas predilectos de Gabo, Vittorio de Sica y Cesare Zavattini (el director y guionista de Milagro en Milán), fue una coproducción entre la Televisión Española S.A y la International Network Group, con el auspicio de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, una institución que García Márquez ayudó a crear en 1985. La dirección del largometraje le fue encomendada al cineasta colombiano Lisandro Duque Naranjo.

Para el 20 julio de 1992, cuando García Márquez lanzó Doce cuentos peregrinos en la Exposición Universal de Sevilla, “La santa” ya era una historia que había tomado forma en las tres obsesiones narrativas de su autor: el periodismo, el cine y la literatura. Así que, de la docena de cuentos que Gabo acababa de publicar, el del drama de Margarito Duarte era uno de los más peregrinos, pues había “viajado” en tres formatos distintos.