Cien años de soledad – Temporada 2, episodio final: El último de la estirpe

Esta es la entrega final de la guía de visionado con curiosidades y detalles importantes de cada uno de los episodios de la segunda temporada de la adaptación a serie de Cien años de soledad en Netflix.

Cortesía Netflix
Cortesía Netflix

En el Centro Gabo de la Fundación Gabo hemos preparado una guía para que veas la segunda temporada de la serie de Netflix basada en Cien años de soledad sin perder el rumbo del libro escrito por Gabriel García Márquez. Esta es una guía para lectores que se convierten en televidentes y televidentes que se atreven a ser lectores. Será actualizada constantemente hasta completar todos episodios de la segunda temporada.

Compartimos contigo algunos datos de interés sobre el último episodio de la segunda temporada:

 

Título: “Cien años de soledad”

Director: Laura Mora

Guionistas: José Rivera y María Camila Arias

Duración: 104 minutos

Capítulos del libro en los que se basa el episodio: 18, 19, 20 y 21.

 

Sinopsis:

Este episodio narra las últimas empresas y tribulaciones de los miembros restantes de la familia Buendía. Para ello, se divide en tres partes que cuentan, primero, la vida de Aureliano Babilonia con Fernanda del Carpio; segundo, la vida de Aureliano junto a su tío José Arcadio, y, tercero, la vida y el romance de Aureliano con su tía Amaranta Úrsula hasta la concepción del último de la estirpe, momento que coincide la destrucción final de Macondo y la revelación de las encíclicas cifradas en los pergaminos de Melquíades.

 

Algunos elementos nuevos con respecto a la novela

  • En la serie, Aureliano Babilonia sale clandestinamente de la casa para buscar el Sanskrit Primer que Melquíades le sugiere comprar en la librería del sabio catalán. En la novela, es Santa Sofía de Piedad quien le hace el favor de comprarlo, siguiendo las indicaciones precisas de hallar el libro entre la Jerusalén Libertada y los poemas de Milton, en el extremo derecho del segundo renglón de los anaqueles. El dinero que usa para pagarlo lo obtiene de la venta de uno de los pescaditos de oro del coronel Aureliano Buendía.

 

  • Antes del descubrimiento del tesoro de Úrsula, los pescaditos de oro del coronel Aureliano Buendía sustentan la economía doméstica de la casa durante la convivencia entre Aureliano Babilonia y José Arcadio. Esta circunstancia es imposible en la novela, pues allí Aureliano Babilonia le obsequia a Santa Sofía de la Piedad catorce de estos pescaditos el día en que ella decide dejar la casa para no volver jamás.

 

  • Aureliano Babilonia cura las heridas que Fernanda del Carpio se produce durante sus desafueros solitarios e incluso la carga hasta su cama. En el libro, ambos personajes mantienen rutinas separadas en la misma casa y no existen esos momentos de mutua empatía.

 

  • La Fernanda del Carpio de la serie sigue comiendo arroz con ensalada y pollo guisado. Este menú dista del de la novela, ya que después de la muerte de Aureliano Segundo -nos informa el narrador- en la casa de los Buendía solo se come arroz con tajadas de plátano fritas.

 

  • Las frases sobre Edipo, Rabelais, Shakespeare y Cervantes que Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel dicen en la serie son las mismas que Gabriel García Márquez escribió en uno de los borradores de Cien años de soledad y que luego fueron suprimidas para la edición final de la novela.

 

  • En la serie, el primer encuentro sexual entre Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia es diferente al que ocurre en el libro. En la versión de Netflix, cuando Aureliano Babilonia la sorprende desnuda en su habitación, Amaranta Úrsula lo invita a acercarse. “Ven”, le dice. En la novela, en cambio, ella le pide que se aleje. “Vete”, le susurra. Teniendo en cuenta que Gastón está en la habitación de al lado, Aureliano entiende esa negativa tan silenciosa como una invitación y se abalanza encima de ella.  

 

Algunas omisiones

  • Los duendes a los que Fernanda del Carpio les atribuye toda clase de travesuras en contra suya. A juicio de Fernanda, estos seres fantásticos son los responsables de que ella no pueda encontrar las tijeras, se le extravíe el plumero y se confundan dentro de sus sobres las cartas que redacta a José Arcadio y Amaranta Úrsula.

 

  • El asesinato de Aureliano Amador, el último de los diecisiete hijos del coronel Aureliano Buendía marcado con una cruz de ceniza. En la novela, en la época en que Aureliano Babilonia y José Arcadio conviven solos en la casa, Aureliano Amador se presenta a la puerta suplicándoles refugio, pero ellos lo confunden con un pordiosero y le niegan la entrada. Acto seguido, dos policías aparecen al final de la calle y le disparan a Amador en la cruz de ceniza, consumando así el exterminio de la descendencia del coronel que había empezado varias décadas atrás.

 

  • La historia de amor entre Amaranta Úrsula y Gastón. El libro cuenta que la pareja se conoció tres años antes de casarse, cuando el biplano deportivo de él tuvo un accidente en el colegio de ella en Bélgica. Desde entonces, empiezan a verse hasta que los encuentros continuados devienen en una propuesta de matrimonio. “Empezaron a amarse a 500 metros de altura, en el aire dominical de las landas, y más se sentían compenetrados mientras más minúsculos iban haciéndose los seres de la tierra”, relata el narrador de la novela. “Ella le hablaba de Macondo como del pueblo más luminoso y plácido del mundo, y de una casa enorme, perfumada de orégano, donde quería vivir hasta la vejez con un marido leal y dos hijos indómitos que se llamaran Rodrigo y Gonzalo, y en ningún caso Aureliano y José Arcadio, y una hija que se llamara Virginia, y en ningún caso Remedios”.

 

  • Una escena desoladora que describe el deterioro en que se encuentra Macondo cuando Aureliano Babilonia empieza a recorrer las calles del pueblo. En algún momento, Aureliano Babilonia recorre el campamento abandonado de la compañía bananera e ingresa a una casa en la que halla el esqueleto de un perro atado a una cadena y un teléfono que suena insistentemente. Cuando levanta el auricular, una mujer con voz angustiada le pregunta en inglés por la huelga y él, en el mismo idioma, le responde que sí, que la huelga ha terminado y que dejó tres mil muertos que fueron arrojados al mar.

 

  • La industria de collares hechos con vértebras de pescado que Amaranta Úrsula, entonces embarazada, intenta establecer en Macondo para subsistir junto a Aureliano Babilonia. El negocio fracasa porque nadie, salvo Mercedes, le compra su producto.

 

Dato curioso

Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel, los “cuatro discutidores” que Aureliano Babilonia consideró como sus únicos amigos en Macondo, son los alter ego de Álvaro Cepeda Samudio, German Vargas, Alfonso Fuenmayor y Gabriel García Márquez, cuatro figuras representativas del llamado “Grupo de Barranquilla”. Como en la novela, Álvaro, Germán y Alfonso eran los mejores amigos de García Márquez cuando trabajaba como periodista en El Heraldo. Gabo los conoció en septiembre de 1948 durante un viaje a Barranquilla. Habló primero con Germán Vargas y Álvaro Cepeda Samudio, colegas de El Nacional, y estos le presentaron a Alfonso Fuenmayor, periodista en ese entonces de El Heraldo. “Teníamos tantas cosas en común que se decía de mala leche que éramos hijos de un mismo padre”, comentó Gabo en sus memorias, Vivir para contarla. “Estábamos señalados y nos querían poco en ciertos medios por nuestra independencia, nuestras vocaciones irresistibles, una determinación creativa que se abría paso a codazos y una timidez que cada uno resolvía a su manera y no siempre con fortuna”. Como el grupo de Cien años de soledad, este otro grupo de la vida real se reunía en diversas librerías y cafés alrededor de sus maestros: el dramaturgo catalán Ramón Vinyes y el novelista José Félix Fuenmayor. Por lo general, sus debates encarnizados también terminaban en los burdeles de la ciudad.