Cien años de soledad – Temporada 2, episodio 7: Un diluvio universal

Esta es la séptima entrega de la guía de visionado con curiosidades y detalles importantes de cada uno de los episodios de la segunda temporada de la adaptación a serie de Cien años de soledad en Netflix. 

Cortesía Netflix
Cortesía Netflix
Por:
Orlando Oliveros Acosta

En el Centro Gabo de la Fundación Gabo hemos preparado una guía para que veas la segunda temporada de la serie de Netflix basada en Cien años de soledad sin perder el rumbo del libro escrito por Gabriel García Márquez. Esta es una guía para lectores que se convierten en televidentes y televidentes que se atreven a ser lectores. Será actualizada constantemente hasta completar todos episodios de la segunda temporada.

Compartimos contigo algunos datos de interés sobre el séptimo episodio de la segunda temporada:

 

Título: “Llovió cuatro años, once meses y dos días”

Director: Carlos Moreno

Guionistas: José Rivera y Camila Brugés Gómez

Duración: 65 minutos

Capítulos del libro en los que se basa el episodio: 15, 16, 17 y 18.

 

Sinopsis:

Después de la masacre de los trabajadores en la estación de Macondo, el ejército lleva a cabo el exterminio de los líderes sindicales que promovieron la huelga en la compañía bananera. Aquello ocurre bajo un aguacero torrencial que dura cuatro años, once meses y dos días. José Arcadio Segundo, superviviente tanto de la matanza como de la persecución posterior, se esconde bajo llave en el viejo cuarto de Melquíades e intenta descifrar los pergaminos del gitano. Aureliano Babilonia, el hijo de Meme, llega a la casa de los Buendía y es criado como un bastardo por Fernanda del Carpio. Año tras año, la emblemática vivienda familia va vaciándose, ya sea por las personas que se van (como Amaranta Úrsula y Santa Sofía de la Piedad), o por las que se mueren (como Úrsula, Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo).

 

Algunos elementos nuevos con respecto a la novela

  • El tiempo del diluvio que cae sobre Macondo, que la novela y el título del episodio fijan en cuatro años, once meses y dos días, la voz en off del narrador de la serie lo describe como un fenómeno extraordinario de más de cinco años.

 

  • Tras el descubrimiento del hijo de Meme y Mauricio Babilonia que Fernanda ha estado criando (y maltratando) en secreto, Aureliano Segundo le prohíbe a su esposa que se acerque a los niños. “Loca de mierda”, le grita. En la novela, Aureliano Segundo asume la revelación del nieto con tan buen humor que Fernanda siente un alivio. “De haber sabido que Aureliano Segundo iba a tomar las cosas como las tomó, con una buena complacencia de abuelo, no le habría dado tantas vueltas ni tantos plazos, sino que desde el año anterior se hubiera liberado de la mortificación”, cuenta el narrador del libro.

 

  • La declaración de Úrsula de morirse cuando escampe se da en la intimidad de su habitación, mientras Santa Sofía de la Piedad le retira unas sanguijuelas de la espalda. En la novela, en cambio, la frase es más impactante porque se produce cuando Úrsula ve pasar por la calle inundada por la lluvia el entierro del coronel Gerineldo Márquez. “Adiós, Gerineldo, hijo mío” grita entonces. “Salúdame a mi gente y dile que nos vemos cuando escampe”.

 

  • En la serie, la muerte de Úrsula ocurre tan pronto escampa en Macondo. En la novela, Úrsula adquiere nuevas fuerzas con el sol y su lucidez e iniciativa doméstica aumentan de tal manera que transcurren meses antes de que pueda cumplir su promesa de morirse después del diluvio. Poco antes de su muerte, Santa Sofía de la Piedad presencia varios fenómenos extraordinarios que presagian ese acontecimiento. Por ejemplo, las rosas comienzan a oler a quenopodio, una totuma de garbanzos cae al suelo y los granos quedan en el suelo en un orden geométrico perfecto y en forma de estrella de mar, y en el cielo aparece una fila de luminosos discos anaranjados. Ninguna de estas señales es tenida en cuenta durante la serie.

 

  • Aureliano Segundo, pensando en la soledad de Aureliano Babilonia tras la partida de Amaranta Úrsula a Bruselas, le ofrece una cama en casa de Petra Cotes y lo invita a formar una familia de tres. La muerte repentina de Aureliano Segundo frustra este plan. En la novela, aunque demuestra un gran cariño por su nieto, Aureliano Segundo jamás concibe la idea de llevárselo a vivir a la casa de su concubina.

 

  • Aureliano Segundo no solo experimenta un dolor en la garganta como si lo estrangularan por dentro con tenazas de cangrejo, como cuenta la novela, sino que también tose, literalmente, numerosos cangrejos hasta morir. 

 

Algunas omisiones

  • El cuarto de Melquíades, convertido posteriormente en el cuarto de las bacinillas, en el que se esconde José Arcadio Segundo cuando es buscado por el ejército debido a su participación en la huelga. La relación de este espacio con las bacinillas surge luego de que Meme invitara a la casa a sus setenta y dos compañeras del colegio durante unas vacaciones, un episodio que se omite por completo la serie.

 

  • El diluvio cae, convenientemente, cuando Mr. Brown asegura que la United Fruit Company retomará sus actividades después de que escampe, lo que da la impresión de que los norteamericanos controlan el clima. “No llovía desde hacía tres meses y era tiempo de sequía”, cuenta el narrador. “Pero cuando el señor Brown anunció su decisión se precipitó en toda la zona bananera el aguacero torrencial que sorprendió a José Arcadio Segundo en el camino de Macondo. Una semana después seguía lloviendo”.

 

  • En el libro, incapaz de soportar la cantaleta de Fernanda durante su convivencia forzada por el diluvio, Aureliano Segundo agarra uno por uno los tiestos de begonias, las macetas de helechos y los potes de orégano y los despedaza contra el suelo. También destruye todas las piezas de la vajilla, la cristalería de Bohemia, los floreros pintados a mano, los cuadros de las doncellas en barcas llenas de rosas, los espejos de marcos dorados y hasta la tinaja de la cocina.

 

  • Los intentos desesperados de Aureliano Segundo por encontrar las monedas de oro dejadas por un desconocido dentro de un San José de yeso en los años de la guerra, y que Úrsula escondió en la casa hasta que su legítimo dueño aparezca. Con la excusa de construir canales de desagüe en el patio y el traspatio, Aureliano Segundo contrata a una cuadrilla de excavadores para que sondeen el suelo con barretas de hierro y detectores de metales. Después de tres meses de búsqueda, no encuentran nada. Su última medida es consultar el paradero del tesoro con Pilar Ternera, pero ella le advierte que las barajas solo pueden darle esa información si es Úrsula la que corta el naipe; no obstante, le confirma con precisión el contenido de la fortuna: siete mil doscientas catorce monedas enterradas en tres sacos de lona con jaretas de alambre de cobre, dentro de un círculo con un radio de ciento veintidós metros, tomando como centro la cama de Úrsula.

 

Dato curioso

El diluvio que cae sobre Macondo y que prefigura la destrucción final del pueblo alude al relato bíblico del Diluvio Universal. No es la primera ni la última referencia que la novela hace a la tradición judeocristiana: en el primer capítulo, cuando José Arcadio Segundo funda Macondo, se habla de un paraíso primitivo donde el mundo es tan reciente que las cosas carecen de nombre (un guiño al Génesis); luego, el ascenso de Remedios, la bella, evoca el ascenso a los cielos de la Virgen María y, finalmente, un huracán bíblico borra al pueblo de la faz de la tierra (una especie de Apocalipsis).