Cien años de soledad – Temporada 2, episodio 6: La masacre de Macondo
Esta es la sexta entrega de la guía de visionado con curiosidades y detalles importantes de cada uno de los episodios de la segunda temporada de la adaptación a serie de Cien años de soledad en Netflix.
En el Centro Gabo de la Fundación Gabo hemos preparado una guía para que veas la segunda temporada de la serie de Netflix basada en Cien años de soledad sin perder el rumbo del libro escrito por Gabriel García Márquez. Esta es una guía para lectores que se convierten en televidentes y televidentes que se atreven a ser lectores. Será actualizada constantemente hasta completar todos episodios de la segunda temporada.
Compartimos contigo algunos datos de interés sobre el sexto episodio de la segunda temporada:
Título: “Eran más de tres mil”
Director: Laura Mora
Guionistas: José Rivera y Natalia Santa
Duración: 77 minutos
Capítulos del libro en los que se basa el episodio: 14 y 15.
Sinopsis:
Los miembros de la familia Buendía continúan el destino prefigurado en los pergaminos de Melquíades: Renata Remedios (Meme) comienza sus amores clandestinos con Mauricio Babilonia hasta que Fernanda del Carpio la descubre y orquesta la ruptura de aquella relación; Amaranta, tras un largo encuentro con la Muerte, pacta con ella el día exacto de su fallecimiento y José Arcadio Segundo abandona su cargo de capataz en la United Fruit Company para velar por los derechos de los trabajadores explotados por la compañía bananera. La huelga de los trabajadores estalla y, con ella, una represión que acabará en masacre.
Algunos elementos nuevos con respecto a la novela
En la serie, Lorenzo Gavilán y José Arcadio Segundo convencen a una de las prostitutas del burdel de las matronas francesas para que consiga, mediante engaños, que Mr. Brown firme el pliego de peticiones de los trabajadores de la compañía bananera. En la novela, en cambio, es otro funcionario distinto a Brown quien firma el pliego desde el burdel, el mismo hombre que al día siguiente es señalado por los abogados de la compañía como un impostor. Para conseguir la firma de Mr. Brown, nos cuenta el narrador del libro, los trabajadores tuvieron que sorprenderlo en el tren, viajando de incógnito en el vagón de tercera clase. Sin embargo, en esta ocasión, los abogados también demuestran que aquella firma no corresponde a Mr. Brown, sino a un inofensivo vendedor de plantas medicinales llamado Dagoberto Fonseca.
- Luego de que estalla la huelga de los trabajadores de la compañía bananera, Mr. Brown invita a José Arcadio Segundo a negociar, ofreciéndole mejores condiciones laborales a él y a los líderes sindicales más revoltosos, a cambio de regresar a los demás trabajadores a las plantaciones. José Arcadio Segundo rechaza esta especie de soborno y reivindica la memoria del coronel Aureliano Buendía. En la novela, la United Fruit Company jamás intenta negociar nada.
- El sindicalismo de José Arcadio Segundo es considerado como comunismo y anarquismo por las fuerzas aliadas de la compañía bananera, razón por la cual Fernanda del Carpio decide negarle a su cuñado la entrada a la casa de los Buendía. En la novela, Fernanda del Carpio también expulsa a José Arcadio Segundo de la casa, pero por otros motivos: lo hace por trabajar en la United Fruit Company y estar untado, por lo tanto, de “la sarna de los forasteros”.
- En la serie, las sospechas de Fernanda del Carpio sobre un noviazgo clandestino de Meme se intensifican luego de que ella encuentra rastros de polvo y aserrín en la alberca del baño (señal de que alguien está entrando por el techo). En la novela, el elemento delator es otro: una cataplasma de mostaza (usada como anticonceptivo) que Fernanda encuentra en la habitación de Meme.
Algunas omisiones
- En la novela, poco antes de que Amaranta muera, el padre Antonio Isabel se presenta en la casa de los Buendía con la intención de confesarla, pues tiene veinte años que no lo hace. Amaranta rechaza esa y cualquier otra asistencia espiritual con el argumento de que tiene la conciencia limpia.
- Antes de morir, el libro describe a Amaranta como una mujer con la memoria escaldada que seguía pensando en Pietro Crespi después de haber tratado de olvidarlo vanamente con Aureliano José y Gerineldo Márquez. Estas evocaciones secretas no se mencionan en la serie. En la novela, en cambio, se afirma que Amaranta ha llegado a la vejez “con todas las nostalgias vivas” y que, tratando de borrar a Crespi, ha cometido otra transgresión incestuosa con José Arcadio, el hijo de Fernanda. Así lo escribió García Márquez en Cien años de soledad: “Cuando escuchaba los valses de Pietro Crespi sentía los mismos deseos de llorar que tuvo en la adolescencia, como si el tiempo y los escarmientos no sirvieran de nada. Los rollos de música que ella misma había echado a la basura con el pretexto de que se estaban pudriendo con la humedad, seguían girando y golpeando martinetes en su memoria. Había tratado de hundirlos en la pasión pantanosa que se permitió con su sobrino Aureliano José, y había tratado de refugiarse en la protección serena y viril del coronel Gerineldo Márquez, pero no había conseguido derrotarlos ni con el acto más desesperado de su vejez, cuando bañaba al pequeño José Arcadio tres años antes de que lo mandaran al seminario, y lo acariciaba no como podía hacerlo una abuela con un nieto, sino como lo hubiera hecho una mujer con un hombre, como se contaba que lo hacían las matronas francesas, y como ella quiso hacerlo con Pietro Crespi, a los doce, los catorce años, cuando lo vio con sus pantalones de baile y la varita mágica con que llevaba el compás del metrónomo”.
Dato curioso
Durante casi sesenta años, Gabriel García Márquez insistió en que había nacido en 1928 para que su año de nacimiento fuera el mismo en el que aconteció la masacre de las Bananeras, un episodio sangriento ocurrido en Ciénaga, Magdalena, que cambió la historia sindical de Colombia y la vida económica de la región, y que el escritor recrearía varias décadas después en Cien años de soledad. Aquella mentira, introducida con tanta pasión en su propia vida, fue desmentida poco antes de que se acabara el siglo XX, cuando biógrafos como Dasso Saldívar y Gerald Martin descubrieron la fecha correcta en la partida de bautismo de García Márquez.